1868

OLIVER fue fundada en Cuba, en el Siglo XIX, por un joven emprendedor, dedicado y soñador: Juanillo Oliver, quien llegó a la isla en 1868, de uniforme militar español y de inmediato fue incorporado a las luchas de la primera guerra de independencia.

1874

A la conclusión del servicio militar, Juanillo Oliver, en lugar de volverse a España, decidió establecerse en Cuba, crear familia y desarrollarse empresarialmente en el mundo del azúcar, el aguardiente y el ron.

El poblado de OLIVER, situado en el centro de Cuba entre la villa de Falcón y el pueblo de Placetas, fue la finca original y predio empresarial de la familia. Allí donde Juanillo Oliver inició su vida productiva y que hoy le honra llevando su apellido.

Don Juanillo cosechó caña de azúcar, construyó trapiches y alambiques, desarrollándose con gran éxito en la elaboración artesanal de aguardientes, maltas y alcoholes. Muy pronto se hizo notar en toda la zona central, ganando seguidores y gran reputación por la calidad y diversidad de sus rones, dando fortuna y renombre a la familia OLIVER.

1895

En 1895 el carismático líder civil cubano José Martí y el líder militar Generalísimo Máximo Gómez, salieron desde tierras dominicanas hacia Cuba, con la intención de iniciar una segunda guerra de independencia, que fue conocida como La Guerra del 95.

1898

Con el advenimiento de la segunda guerra de independencia se inició la estrategia de “Terra Rasa”, que consistía en incendiar las mayores y más emblemáticas fincas productoras del país con la intención de destruir la riqueza económica nacional. En 1898 los trapiches y la planta de producción de rones de la familia Oliver sucumbieron en llamas.

La familia abandonó las labores de la caña de azúcar y la producción de rones, concentrándose durante la etapa republicana en otras actividades agropecuarias y en el comercio empresarial.

1963

Desde los primeros años del período revolucionario, muchos de los integrantes de la familia Oliver abandonaron Cuba, dispersándose por el mundo.

1993

A finales del siglo pasado, en un momento de distensión política cubana, producto del derrumbe del campo socialista, algunos miembros de la familia regresaron en visita a su país de origen, entre ellos nuestro director Pedro Ramón L. Oliver, tataranieto de Juanillo Oliver.

Pedro Ramón, heredero del carácter emprendedor y perseverante de su antecesor, al regresar a la isla, utilizó la oportunidad para sumergirse en la historia de sus antecesores. Se enfrascó con enorme curiosidad, en el estudio de la historia familiar y especialmente en su legado empresarial en el mundo del ron y el aguardiente.

Revisó cientos de documentos y encontró las fórmulas, los diseños y los procesos originales utilizados en el siglo XIX por Juanillo para la producción de los rones familiares.

Así se percató de la gran preocupación de su tatarabuelo por producir rones de altísima calidad, basados en diversidad de fórmulas capaces de satisfacer los gustos más exquisitos y en la mayor cantidad de preferencias posibles.

Estimulados por el encuentro histórico, los descendientes de Juanillo Oliver, y muy especialmente Pedro Ramón L. Oliver, se comprometieron en hacer renacer el ron familiar, seleccionando la República Dominicana como el lugar ideal para la nueva casa OLIVER.

Estructurar el proyecto no solo implicaba el montaje de la planta y el comienzo de la elaboración de ron, significaba continuar la tradición de Juanillo Oliver de dedicarse a la elaboración de rones de alta gama, exquisitos en aromas y sabores. Rones cuidadosamente atendidos durante todo el proceso de maduración, fusión, formulación y embotellado, resaltando así en Dominicana el sello característico de la casa Oliver cubana: Grandes Rones de excelente calidad, madurez, diversidad y exclusividad.

Nuestras bodegas de maduración, planta de embotellado y oficinas centrales, se encuentran en un agradable valle en la Comunidad de Hato Nuevo, en las afueras de Santo Domingo, allí con el concurso de técnicos y maestros roneros y bodegueros de gran experiencia, dedicados a elaborar rones de alta calidad, nuestras bodegas de envejecimiento albergan en la actualidad cerca de 6,000 barricas de roble americano y francés, que cobijan más de 1.200,000 litros de formidables caldos madres que son el corazón de nuestros Grandes Rones y sostén de la producción actual.

El gran proyecto empresarial es alcanzar con premura las 10,000 barricas y superar los 2.000,000 de litros de rones en maduración.

En la actualidad Oliver se posiciona en todo el globo terráqueo, sus marcas se establecen y su calidad se impone. La aceptación del público amante de ron se deja ver tanto en la demananda, como en los reconocimientos obtenidos en catas competitivas.

Su portafolio incrementa rápidamente, incluyendo nuevas modalidades como son las cremas de ron y nuevos rones terminados.